Música

Fuego Austral, la edición argentina del Burning Man

Fuego Austral es la adaptación argentina del mítico festival estadounidense Burning Man que se celebra todos los años -desde hace ya tres décadas- en el desierto de Black Rock en Nevada y que en los últimos años convocó a celebrities de la talla de Ronaldo, Katy Perry y Susan Sarandon. La versión local celebra su segunda edición en 2017 (del 24 al 28 de febrero) en algún punto de la provincia de Buenos Aires que sólo fue revelado a aquellos que ya cuentan con su ticket de entrada.

 

“La experiencia será lo que hagamos de ella”, es el lema que embandera a esta ciudad temporal que se levanta por unos pocos días y luego se disuelve sin dejar huellas, por lo menos materiales.

Un campamento temático que hacía las veces de correo interno del evento y de nexo analógico con la vida real; otro, funcionaba como Club Social, con ping pong, juegos de mesa e instrumentos musicales disponibles para improvisaciones; clases de yoga y meditaciones guiadas; un espacio de reciclaje donde se podía cargar el celular con energía solar; una Grati-feria de intercambio de ropa; instalaciones artísticas y mucha música. Todo eso es parte de lo que sucedió en la primera edición en nuestro país. Y todo es libre expresión, dar y recibir.

Al igual que su alma mater, Fuego Austral es más que un festival convencional, es una experiencia de comunidad autogestionada atravesada por el arte y la música. El evento es, en palabras de sus organizadores, “el resultado de la acción creativa de sus participantes que se reúnen con el objetivo de crear una ciudad temporal, dedicada a la comunidad, el arte, la auto-expresión radical y la auto-suficiencia radical”.

En 2016, Fuego Austral reunió a  más de 300 personas en 20 hectáreas de un campo de la provincia de Buenos Aires cercano a la localidad de Rauch. Este año se esperan más visitantes y el concepto motor que los convoca es Paréntesis Saturnal, que propone un corte temporal con lo cotidiano, encapsulado en 5 días, e invita a evocar las antiguas festividades romanas –llamadas Saturnales- donde, con aires carnavalescos, se armaban banquetes públicos que resistían las normas establecidas.

Fuego Austral está inspirado en los diez principios del Burning Man que sirven como pilares de organización y participación: inclusión radical, una invitación a participar que se extiende a todos; autosuficiencia radical, implica el compromiso al autoabastecimiento; responsabilidad cívica, para garantizar la convivencia bajo las leyes estatales; la inmediatez, para vivir en el aquí y el ahora; la economía del regalo, que vincula a los acampantes sin transacciones de dinero; la desmercantilización del festival, que no cuenta con sponsors ni anunciantes; no dejar rastro, como principio ecológico; la expresión radical, el esfuerzo comunal y la participación de todos los integrantes. Estas normas, lejos de cohibir son las que dan vida al festival y lo hacen único entre tantos.

El nombre de Burning Man surge del ritual de cierre de cada edición: al ritmo de la música, como una gran fiesta pagana, se quema primero el tótem de madera con forma humana que se encuentra erguido en el centro de la ciudad, y para terminar, en una ceremonia más emotiva y silenciosa, continua la quema del llamado Templo, lugar en el que los participantes fueron dejando deseos, intenciones, escritos o simples anotaciones durante los días que dura el evento. La ciudad se desmantela y los únicos rastros que quedan son los vínculos que se forjaron entre quienes pasaron por allí.

Más información:

www.fuegoaustral.org

www.facebook.com/FuegoAustral