Viajes

9 propuestas para hacer en Luang Prabang

Más allá de todo lo que hay para ver y para hacer, la clave está en relajarse y entregarse al dolce far niente. Luang Prabang se ubica al norte de Laos, rodeada de montañas y de los ríos Mekong y Nam Khane. Fue la antigua capital del reino de Lang Xang y hoy la ciudad es mundialmente famosa por sus más de 50 de templos que mezclan rasgos de la arquitectura budista y del colonialismo francés, y por ser el principal centro espiritual y religioso de Laos.

 

Sin embargo no es solamente la vida interior lo que atrae a los miles de turistas que llegan cada año hasta allí, sino la combinación de varios factores lo que la convierten en la más buscada: en 1995, la Unesco, la nombró como el primer Patrimonio de la Humanidad de Laos. Luang Prabang es sinónimo de cultura, historia, tradición y espiritualidad pero también de naturaleza exuberante, de gente cálida y generosa y de un pacífico ritmo de vida que invita a relajarse y a dejar pasar los días disfrutando del ambiente ameno y apacible de la ciudad.

Y cono si fuese poco, para los más inquietos, ofrece varias actividades y posibles visitas. Todo esto lo convierte en uno de los preferidos del sudeste asiático. Te contamos qué podés hacer.

 

1- Visitar el Palacio Real (Museo Nacional de Luang Prabang).

El Palacio Real de Luang Prabang (Haw Kham) fue construido en 1904, durante la época colonial francesa, para el rey Sisavang Vong y su familia después de que las milicias chinas destruyeron la residencia anterior.  Su estilo mezcla la arquitectura francesa con la arquitectura tradicional de Laos.
En 1975,  el partido Comunista tomó el poder, la monarquía fue abolida y la familia Real expulsada del Palacio que permaneció cerrado hasta 1995 cuando abrió sus puertas al público como el Museo Nacional de Luang Prabang.  Se recomienda la visita especialmente para ver el salón del trono que es simplemente imponente. Sus paredes rojas con cristales de colores que van desde el piso hasta el techo  y forman diferentes figuras, humanas, animales y vegetales resultan hipnóticas.
2- Ceremonia de Entrega de Limosnas.

Al que madruga, Dios lo ayuda. Este no es un plan apto para quienes disfrutan de dormir hasta tarde ya que implica amanecer al alba. Todos los días, a las 5.30 am los monjes de Luang Prabang  forman ordenadas filas y recorren las calles en silencio absoluto mientras reciben las limosnas que los habitantes de la ciudad les entregan. Las limosnas son alimentos: bananas, arroz y dulces y quien quiera puede participar del acto. Para hacerlo pueden comprar arroz y se recomienda ubicarse en alguna callecita retirada, no tan cerca de la calle principal en la que se juntan todos los turistas.
3- Visitar los templos.

Luang Prabang es una ciudad de templos. Tiene más de 50 y se dice que son de los más lindos del sudeste asiático.  En gran parte  por ello fue nombrada Patrimonio de la Humanidad. Más allá de la belleza edilicia, en los templos se puede ver  a los niños jugando en sus patios, a los monjes trabajando y es posible conversar con ellos.
4- Hacia las cuevas de Pak Ou.

La excursión navega el río Mekong durante dos horas  hasta llegar a las cuevas de Pak Ou, dos santuarios excavados en el interior de cuevas de piedra caliza en la pared vertical de la montaña, en la confluencia de los rios Mekong y Nam Ou.
Este lugar es también conocido como las “Cuevas de los mil Budas” por la cantidad de estatuas que lo decoran. Sin embargo, su “apodo” le queda corto, porque en realidad hay más de 4000.

5- Subir a la colina Phu Si.

Su traducción es “colina sagrada”  y se encuentra en el corazón de la ciudad. El ascenso consta de  trescientos escalones y, para no hacerlos de un tirón, en el camino se pueden hacer pequeñas paradas en templos y otros santuarios.  En la cima está el templo Wat Chom Si.
Sin embargo, por lo que realmente vale la pena el ascenso es por sus increíbles vistas 360° de la ciudad y los ríos que la limitan.

6- Ver la puesta de sol sobre el  Rio Mekong.

La puesta del sol a orillas del río Mekong es un espectáculo imperdible.   Además, junto al río hay varios restaurantes  con terracitas desde los que se puede disfrutar la caída del sol con un trago o una cerveza helada y algo de música.

7- Picotear entre los puestos del mercado nocturno.

Este mercado es un clásico indiscutido y aunque esté lleno de turistas, vale mucho la pena visitarlo. Comienza cuando cae la tarde, cerca de las seis cuando la calle principal de Luang Prabang se va cubriendo con puestitos con todo tipo de artesanías. También es una opción para comer: hay fruta muy rica y, para quienes extrañen los sabores occidentales, riquísimos sándwiches de pollo con pan francés.

8- Bañarse en la cascada de Tat Kuang Si.

Un poco alejada de la ciudad, a 30 kilómetros está este paraíso natural, con cascadas y piscinas de agua turquesa, enclavado en medio de la selva. Una recomendación: ir por la mañana que hay mucho menos gente.
Se puede llegar hasta allí en tuk-tuk o quienes se atrevan, pueden ir en bicicleta, lo que nos lleva a nuestra última recomendación.
9- Recorrer Luang Prabang en bicicleta.

Para los que les guste pedalear, una opción muy linda  es alquilar una bicicleta y recorrer la ciudad, sus atractivos y alrededores en dos ruedas. Sería un resumen de todas las propuestas presentadas pero con la libertad de parar donde y cuando quieran, cambiar de dirección, descansar un rato y retomar cuando así lo decidan. Pueden bañarse en el río y seguir hacia los templos, detenerse para entrar y charlar con los monjes en algún templo.  Y, si van hasta la cascada en bici, pueden parar en los pueblitos del camino.
La bicicleta, también les dejará más tiempo para relajarse,  objetivo principal del destino.

 

Noviembre 2016