Cultura

Una exploradora de la forma de las cosas

Insectos inflables, besos de cristal, flores gigantescas e imponentes que invaden la ciudad, barcos de papel que recorren aguas de diferentes países portando los deseos de sus habitantes escritos, formas suspendidas en el espacio, paisajes infinitos, mujeres con cabezas de cactus, gotas de vidrio flotando sobre montañas de papel: todo esto es posible en el mundo de Marcela Cabutti, artista plástica contemporánea.

 

Su incansable imaginación la llevó a habitar espacios públicos de Buenos Aires como Puerto Madero, a través de una Pasionaria roja e imponente, el jardín del Museo de Arte de Tigre, a través de una Flor del Secreto y diferentes ciudades de Argentina e Italia por medio de su muestra itinerante «Barcos Deseos», una obra en la que invita a los habitantes del lugar a escribir deseos en barquitos de papel, y soltarlos para que naveguen en aguas cercanas.

Su infancia en La Plata estuvo plagada de amor por la naturaleza y la exploración, impulsada por padres bioquímicos, que contaban con un laboratorio donde convivían lupas, microscopios, cápsulas de Petri, sapos, y su bisabuelo que cultivaba dalias junto con su abuelo, también investigador incansable, dueño de un galponcito en donde Marcela exploraba con diferentes herramientas. Este impulso casi genético fue tal vez el que la llevó a convertirse en una artista plástica que hoy prepara proyectos de obra pública en diferentes ciudades, está en vías de instalar Jardines de Agua en Tigre, es tutora de La Bienal de Arte Joven, está por editar su primer libro y muestra sus obras en ferias de todo el mundo. Aquí, una pequeña entrevista para conocer más su universo:

  1. ¿Qué importancia tiene la elección del material en tu obra?
  2. He trabajado desde PVC, cerámica, metal, cristal, resinas, madera; en cada caso la idea siempre fue previa a la materialidad. Me gusta modelar, pero en el momento de pensar los proyectos es donde más placer encuentro.
  3. ¿Tenés algún ritual que siempre practiques antes de empezar un proyecto?

Suelo empezar pensando en el proyecto bocetando en papel; me voy introduciendo en la obra lentamente descartando lo que no me gusta, para luego adentrarme en la muestra o en las obras. No sé si es exactamente un ritual pero pareciera que así hago una especie de proceso de concentración. Es como si las manos necesitaran precalentamiento, como si necesitara conectarme con el espacio, con  la materia para comenzar. Hay piezas que quedan definidas en los bocetos del proyecto y otras que se van modificando a lo largo del proceso de trabajo.

 

  1. Pensando en obras que hoy ya son parte del paisaje como Pasionaria: ¿Cómo sentís que una obra puede intervenir o modificar el espacio público?
  2. Existe la posibilidad a partir de la obra, de señalar y destacar nuevos sentidos de circulación en la traza cultural y urbana que permiten generar un “instante”, un detener la mirada de manera que surjan recuerdos, resonancias y aprendizajes en los habitantes de la ciudad. Son gestos artísticos, humanos, cargados de emociones; es una forma de establecer un vínculo con el receptor para aminorar el ritmo urbano y dejar que emerja la emoción.

 

Links: http://www.cabutti.com/